31 de març de 2016

Mi padre, un martillo y mi madre

Parecía tan real la pesadilla que, cuando me desperté, dudé si había sido un mal recuerdo algo distorsionado por el tiempo o solo algo que podría haber sucedido...

Se trataba de que mi madre había decidido escribir "el libro de su vida", en el que hablaba de cómo había superado diferentes adversidades y había llegado dónde estaba. Ella me dejaba leer el libro antes de ser publicado, pues mi opinión le importaba mucho ya que siempre le había gustado mi forma de escribir (es mi madre, ¿qué va a decir?). Uno de los capítulos, trataba anecdotas de lo que vivió y aguantó cuando nosotros éramos pequeños, con tal de sacarnos adelante y tenernos a su lado. Me horrorizó, sobretodo, cuando después de leerlo me comentó que se avergonzaba tanto, que tenía miedo que mi abuela lo supiera. En él explicaba, muy al principio, que a pesar de las diversas palizas que recibía de mi padre (siempre digo: biológico, solo) seguía pensando que no era una mujer maltratada, que eso siempre les pasa a otras. Hasta que se dió cuenta el día en que a mi padre le regalaron un martillo para su caja de herramientas (era ingeniero mecánico, o eso solía decir él). Le aterró pensar que lo usaría para hacerle daño a ella tanto de forma directa (contra su cuerpo) o indirecta (hacia nosotros). Explicaba que un día él llegó enfadado, por cualquier gilipollez que se le pasaba por la cabeza, cómo una excusa para empezar una discusión que terminaría a hostias. Y cómo todas y cada una de ellas, empezaba con algún grito, acompañado siempre de insultos y humillaciones, y se fue calentando tanto el ambiente, que él sacó su martillo redondo y nuevo y cogió las manos de mi madre y empezó a romperle cada hueso de ésta, hasta convertirlos en polvo, casi. Después de cada paliza, él le prohibía salir de casa durante los días necesarios para que no se notaran las palizas. Hasta ese día, que ella decidió terminar con eso.

En mi pesadilla hablaba con ella del terror que me provocaba leer algo tan terrible cómo eso, y que no debía preocuparse por mi abuela, suficiente sabía ya para que si no se avergonzaba a esas alturas ahora tampoco lo haría (jamás se avergonzó, en la vida real, de las decisiones que mi madre ha tomado).

Y quizá es éste tema que me preocupa y no me deja descansar sin yo saberlo. El hecho de saber que ha sucedido algo que podría asemejarse  a mis pesadillas más terribles, y no saber si éstas solo son pesadillas o terribles recuerdos.