25 de març de 2017

Si es A no es B

Llevo una semana comiéndome la cabeza porqué a veces creo que realmente vengo de otro planeta. ¿Qué tan difícil es decir las cosas tal cual son? ¿Por qué hay que dar rodeos, e incluso mentir para conseguir un fin?
He conocido a una chica está semana, y sorprendentemente coincidimos en tantas cosas que asusta. Es cierto que yo me amoldo bastante en diferentes situaciones, o personas, pero ella ha sido algo diferente. Me recuerda a P los primeros días de conocerla, no coincidiamos tanto, pero asustaba la forma de encajar la una con la otra. La srta. Púrpura es diferente, lo sé. Estamos tan de acuerdo en que "A es A, y no pretendas que entienda B" que durante toda la noche que he estado con ella no nos hemos separado la una de la otra solo para hablar de películas, abuelos, y situaciones de malentendidos. Porqué sí, coincidimos en tantas cosas, que hasta nos parecemos en que normalmente la gente de nuestro alrededor nos malinterpreta por nuestra forma de hablar.
Se me hace extraño aún que alguien de fuera se vea tan atraido por mi personalidad que no quiera dejar de oir lo que estoy hablando. Y sorprendentemente ella se quedó a mi lado para decirme lo fascinada que estaba con lo que yo le contaba.
Hablando sobre las malinterpretaciones, casi que a la vez, nos miramos como reafirmando lo que decíamos dándonos cuenta que estabamos hablando con una persona que pensaba igual que nosotras, era sorprendente la exactitud entre su pensamiento y el mio, no variaba en apenas nada.
De repente, durante la noche en que la conocí, ella empezó a sentirse más cansada. Trabaja muchas horas quizá, en dos sitios diferentes. No conozco mucho, porqué apenas hablamos de eso. Pero sentía la necesidad de hacerla sonreir. No sé si era el cansancio, ella me dijo algo que yo debería haber entendido que acababa de ver a alguien que le había hecho sentir mal, o algo parecido, no lo sé. La cosa está en que necesitaba verla bien. Quería que se dejara llevar por la musica, que disfrutara, que sonriera, sobretodo, y que no pensara nada más que en el hecho de estar ahí presente, frente a todos nosotros, pasándolo bien.
La cosa está en que me hizo pensar en éstos últimos días. Me parece que he hecho enfadar a alguien muy cercano a mi, porqué hice algo que no le gustó aún habiéndome ella dicho "no te preocupes, no voy a enfadarme, si tú quieres hacerlo hazlo. Solo que me parece raro, pero no me enfado". Yo entendí textualmente lo que ella me decía (A significa A), ¿por qué iba ella a querer decir otra cosa? Resulta que unos días después volví a ver a G, y le expliqué que finalmente había ocurrido aquello que ella me había permitido hacer. Se mostró incómoda, y algo rara. Le pregunté si se había enfadado. Su respuesta: "no, no me he enfadado, me parece raro, nada más. Quizá si que es mejor que no hablemos de ésto, se me hace raro e imposible no imaginarlo". ¿Por qué iba a enfadarse si me decía que no lo estaba?
Nos pasamos la vida diciendo que "los tios son más simples" o "más sencillos", la verdad que ya no lo sé, pero, ¡joder! ¡se complican mucho menos que nosotras (aunque siempre me excluyo del colectivo y digo "ellas")! Cuando te dicen A, es A, raras veces se refieren a B al decir A; no cómo ellas, que acostumbran a decir "haz lo que quieras", dónde A jamás es A, sino B: "haz lo que quieras" = "Ni se te ocurra hacerlo" ¿Por qué hacen ésto? ¿Por qué no pueden ser claras al decirte lo que piensan? ¿Por qué se complican a ellas y a los de su alrededor? ¿Para qué iban a complicarse la vida, si es mucho mejor que todos se entiendan y las cosas fluyan? Creo que me cuesta (y me v a seguir costando) asimilar que el mundo gira de una forma diferente a la que muchas veces imagino, básicamente porque creo que las cosas pueden ser más sencillas de lo que realmente son, y porqque la mayoría de veces creo que las sutilezas lo único que hacen son estorbar y crear mal entendidos y miedos.

8 de març de 2017

First there was an opportunity then there was a betrayal

Resulta que tenían razón: al final no conocemos a nadie.

Después de un tiempo de encontrarme con P, hablar, salir, reir, llorar e incluso compartir algún que otro secreto, me doy una hostia, en toda la cara, contra aquello que entre las dos habíamos hecho crecer. Contra lo que ella me había hecho creer.

Resulta que después de depositar confianza, supuestamente la una con la otra, ella decide cojer algo más afilado que un puñal y clavarmelo de repente, sin esperarlo, en medio de toda mi espalda, atravesando así todo aquello que guardaba hacia ella: confianza, sinceridad, nostalgia, empatía, ternura... Ella decide romperlo a pedazos, no lentamente, sino de repente y sin esperarlo. ¿O lo esperaba? Bien... Ahora no sabría decir si realmente era algo que podría haber esperado... Quizá si, pero quizá no quería verlo porqué no me gusta creer que la gente, realmente, es mala.

Después de ésta hostia, la única conclusión que saco es la de trust no one, frase conocida, pero no tan bien sabida cómo hasta ahora ni con tanto sentido como en ese momento.

Lo mejor de toda la mierda que me sucede, y lo peor también, es que duele, duele jodidamente fuerte, pero con los días me doy cuenta que el mal sabor de boca que te deja, no es más que algo borroso en un recuerdo. Tenía tanta razón Adri cuando me decía: "Ceci, quizá ahora no lo veas o no quieras creerlo, pero te prometo que el tiempo lo pone todo en su lugar". ¡Y joder si es cierto! Cada día qué pasa duele menos la puñalada. Solo duele si mi otro yo se sienta a tocarla, porque parece que le da algún tipo de placer ver como me retuerzo de dolor. Podría ser tan sencillo cómo dejar de pensar en ello, pero a veces se hace difícil si uno tiene mucho tiempo libre o si te gusta martirizarte, cómo yo hago.