10 d’octubre de 2007

Incredula noche

Cuando vio los pies ensangrentados comprendió que difícil le seria emprender el camino.
Intentó levantarse, pero sus fuerzas estaban agotadas.

Empezó a llover.

No podía creer lo que le estaba ocurriendo, lo que había soñado un par de semanas antes...
Levantó la cabeza y observó todo su alrededor.

Se dio cuenta de que estaba en un camino sin arbustos, sin rocas, sin nada...

Intentó chillar para ver si alguien la escuchaba. No pudo. Se dio cuenta que estaba oscureciendo lentamente. El cielo ya no era tan azul, no, ahora se volvía de otro color, a causa de que llovía y que oscurecía al mismo tiempo. Pensó que tal vez estaba en un parque cerca de su casa, se equivocaba.

Notó que la lluvia le caía sobre su vientre desnudo.

Cerró los ojos y empezó a ver colores, luces, figuras... pensó que se estaba volviendo loca, empezó a llorar.

No recordaba que había pasado el día anterior, ¿alguna fiesta?, ¿algún paseo nocturno? No, ni lo imaginaba.

Empezó a preocuparse. ¿Qué había ocurrido? A lo mejor nadie se preocupaba por ella en ese momento. Eso la hizo llorar más, pensó que ya no volvería a su casa jamás.
Se acordó de dos palabras que le dijo un chico alto, moreno, con barba, de ojos verdes, con un pendiente.

Intentó recordar algo más, pero solo recordaba esas dos palabras:
-¿Dónde vas?

Volvió a intentar levantarse, pero el intento la llevo a la agonía.
Sintió como se le estremecían el corazón y los pulmones, notó que algo le chorreaba de la boca: era sangre.

Murió, bajo la lluvia se encontraba tirada en el suelo.